El hombre desde su rol de padre


La figura masculina ha tenido diferentes funciones al desarrollar el rol como padres, y es que la cultura ha determinado dichas funciones, llegando en ocasiones a invisibilizar, denigrar o excluir al hombre de este papel en la crianza de los hijos. Si bien es cierto que algunos padres deciden no participar en la crianza de sus hijos, también es cierto que otros buscan arduamente ser incluidos, pero al ser “hombres” no se les permite presenciar u opinar en ciertas pautas de crianza.

 

Durante mucho tiempo el rol del padre ha venido evolucionando, es decir, aquella figura que proveía materialmente ahora se le permite la participación en las tareas del hogar y ser un apoyo emocional sin llegar a perder su virilidad. En términos de Oiberman (1994) la paternidad es un proceso psicoafectivo por el cual un hombre realiza una serie de actividades en lo concerniente a concebir, proteger, aprovisionar y criar.

 

En la actualidad este rol está teniendo mayor participación, ya que la pandemia del Covid-19 o coronavirus que se vivió a nivel mundial, está llevando a realizar más actividades en lo virtual que en lo presencial, impidiendo el desplazamiento de los adultos a los lugares donde antes laboraban y llevándolos a realizar desde sus hogares dichas actividades. Estos cambios llevan a todos los integrantes del hogar a realizar una serie de estrategias para poder desarrollar todas sus facetas (padre, madre, hijo, hermano, pareja, entre otros), resaltando más el rol del padre, puesto que ahora permanece más tiempo en el hogar y dándole la oportunidad de interactuar más tiempo con sus hijos y pareja.

 

Es importante comprender este rol para poder apoyar, permitir e incentivar su participación en el hogar, esto se puede generar a través de estrategias que lleven al hombre a participar de manera más activa.

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