Dificultades en el aprendizaje escolar

Para abordar las dificultades en el aprendizaje escolar, es fundamental considerar que el desarrollo cognitivo requiere un proceso de maduración cerebral (aspecto fisiológico), el cual debe ser acorde a la edad cronológica. De igual manera, es crucial que el menor se encuentre en las etapas de desarrollo psicosocial y cognitivo correspondientes a su edad, ya que estas definen las expectativas de habilidades que se pueden esperar.

Para profundizar en el tema, debemos reconocer que el aprendizaje escolar se fundamenta en las áreas de lectura, escritura y aritmética. El niño o niña comienza a adquirir estrategias donde:

  • El lenguaje expresivo se estimula a través de la socialización (con padres, familia, docentes, pares), un proceso en el que la palabra adquiere forma y significado. Esto es evidente en las primeras fases de la escolaridad (maternal, pre-jardín, jardín y transición), cuando se enseña a asociar un sonido con un fonema (sonido), grafema (letra) y/o número.

  • El lenguaje comprensivo permite ejecutar las acciones e instrucciones derivadas de las palabras y oraciones formadas.

  • La memoria retiene el conocimiento y las experiencias para recuperarlos según la necesidad.

  • Las habilidades espaciales, que se desarrollan y estabilizan alrededor de los 7 años, trabajan en conjunto con los procesos antes mencionados para transformar la palabra en escritos que plasman pensamientos, historias u opiniones.

  • El proceso de atención, que se establece hacia los 5 años, brinda la oportunidad de concentrarse en los estímulos necesarios para el aprendizaje.

  • Las funciones ejecutivas, que a los 6 años permiten seleccionar estrategias para la solución de problemas (incluidos los matemáticos).

De manera complementaria, la esfera psicosocial durante la infancia ayuda a que el pensamiento y el lenguaje transiten de ser literales a abstractos y viceversa.

Comprender que el aprendizaje escolar involucra procesos ligados a la comprensión integral del individuo en sus diferentes etapas de desarrollo, y que existen debilidades y fortalezas únicas en cada menor, debe ser una invitación a:

  1. Resaltar e incentivar a los niños para estimular su aprendizaje.

  2. Acompañar las dificultades desde la empatía y la comprensión de aquellas problemáticas que puedan obstaculizar un aprendizaje efectivo.

Por ello, antes de emitir un juicio o una etiqueta, es vital generar y ser parte activa de grupos con amplia experiencia en el proceso de aprendizaje y en el conocimiento del individuo desde las esferas fisiológica, cognitiva, psicológica y pedagógica.


 


 

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